12.9.08

El 11...

La verdad es que para el 11 de septiembre de 1973 yo solo tenía algunas semanas dentro de la barriga de mi mamá. No tenía la más puta idea de la cagá que estaba por quedar. Esta fecha será recordada por lo bajo que el ser humano puede llegar a ser. Insolente, transgresor con su entorno. Vergüenza infinita por su arrogancia, por lo que el hombre es capaz de hacer por defender e imponer su “verdad”. Por un lado, están las fuerzas armadas y de orden; quienes abusando de su facultad de portar y emplear armamento deciden tomar el control de la nación usando la lógica militar, aquella donde los tonos grises no existen. Por otro lado, un puñado de hombres que asumen el poder y llevan a Chile a la ruina con un postulado político utópico y obsoleto. En medio de este conflicto, la gente común y corriente, aquella que sigue la voz del pastor aun cuando este los lleve al matadero. El 11 es sinónimo de desesperanza, de frustración. Un gran espejo para nuestro Chile. Una bofetada en la cara para quienes ingenuamente pensamos que el hombre fue concebido para cosas buenas, con futuro. Lamentablemente, estos 34 años de vida bajo suelo chileno, solo me han servido para comprender que el país siempre será guiado por incompetentes; indistintamente si vienen de izquierda, derecha, del cielo o el infierno. Estaremos a merced eternamente de sus mezquinos intereses. Un Chile más justo está lejos de ser una realidad. Un mundo donde el hombre desea lo mejor para el prójimo es una puta falacia. La diferencia entre aquella gentuza que sale con la cara tapada a dejar la cagá, a destruir los vienes comunes cada once de Septiembre y aquella instalada en los poderes del estado es muy difusa. Hay que tener presente de que parecer ser humano, no significa serlo. R.